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Historia de la Ceca

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La Casa de Moneda Vieja de Segovia

La industria de la moneda en la ciudad de Segovia tiene una larga y sugestiva trayectoria cuyo origen se remonta a la época romana cuando, entre los años 30 y 20 antes de Cristo, se acuña una moneda de bronce cuyos abundantes ejemplares hoy constan con el testimonio más antiguo que se conoce del nombre de la ciudad.

Ya en la época de la Reconquista, se vuelve a acuñar moneda en Segovia y, en el año 1136, el emperador Alfonso VII hace donación al obispo don Pedro de la cuarta parte de la moneda que se fabrique en esta ciudad para la construcción de la antigua catedral, Santa María. El donativo fomentó el asentamiento y prosperidad en la ciudad, creando empleo y suministrando moneda para el comercio y hoy consta como el documento más antiguo que conocemos sobre esta industria tradicionalmente segoviana (foto dcha.).

En 1455, el rey Enrique IV, construye una nueva Casa de Moneda cuyas primeras monedas estrenan por primera vez un pequeño acueducto como la marca de ceca, símbolo que se llegará a conocer en todo el mundo por aparecer en todas las monedas acuñadas en esta ciudad durante más de 400 años. Esta fábrica, creada por privilegio del rey a Segovia (foto dcha.), se llegará a conocer como la "Casa Vieja de Moneda" tras la fundación del Real Ingenio en 1583.  Estuvo ubicada cerca de donde el acueducto penetra la muralla de la ciudad, acuña su última moneda en 1681 - igual que su primera - a martillo.  Hoy no quedan restos del edificio.

 

Nueva Tecnología

Hacia mediados del siglo XVI, la tecnología alemana transforma el antiguo procedimiento de la acuñación a martillo, en uso desde que se inventó la moneda cerca del año 700 a.c., en un proceso mecanizado mediante el empleo de ingenios de laminación impulsados por grandes ruedas hidráulicas. Este proceso llega rápidamente a España gracias a la Casa de los Austrias. Hacia finales de 1580, Felipe II culmina una serie de negociaciones sobre artillería y maniobras de tropas con su primo, el Archiduque Fernando de Tirol, que en agradecimiento le regala varios de estos aparatos que se iban fabricando para este propósito en la Casa de Moneda de Hall, cerca de Innsbruck. En febrero de 1582 le envía los técnicos necesarios para preparar su implantación en España.

En principio, se pensaba ubicar los ingenios en Sevilla donde llegaba el metal americano y parece que también se consideraron otros sitios: Lisboa, Toledo y Madrid. Pero en mayo de 1583, por deseos particulares de Felipe II, se elige un antiguo molino de papel y harina sobre el río Eresma en Segovia como el emplazamiento. La obra del nuevo edificio se comienza el 7 de noviembre de 1583 bajo las trazas dadas por el famoso arquitecto Juan de Herrera, que se había reunido poco antes en el molino con el propio Rey y los técnicos alemanes. La flamante maquinaria llega a Segovia el 1 de junio de 1585 y en cuatro semanas ya se había acuñado la primera prueba. En marzo de 1586 el Ingenio comienza su producción regular, funcionando simultáneamente con la Casa Vieja, pero con absoluta independencia, durante casi un siglo.

Aunque el Ingenio de Segovia era la fábrica de moneda más avanzada del país, la Casa de Moneda de Sevilla captó la mayor parte de la producción debido a su proximidad al puerto de entrada de los metales. El Ingenio mantuvo la ventaja tecnológica hasta 1700 cuando se instalan prensas de acuñación a volante en Madrid y Sevilla. Pero durante los primeros años de su actividad, no había más de una docena de plantas similares en todo el mundo. Su novedad se debía a la gran fuerza que los ingenios aplicaban sobre la tira de metal mientras pasaba entre dos cuños cilíndricos, permitiendo la acuñación de monedas más circulares, grandes y nítidas que el golpe de martillo.

La moneda circular del Ingenio fue recibida por su valor facial sin necesidad de pesarla, ya que la grafila en sus bordes frustraba las pícaras intenciones de los que cercenaban trozos de oro y plata de las monedas con bordes irregulares acuñadas a golpe de martillo.

Los gigantes cincuentines (50 reales de plata) y centenes (100 escudos de oro), de 76mm de diámetro, eran producidos exclusivos del Real  Ingenio, obsequios que los reyes repartían con orgullo entre la nobleza europea que les acompañaba en visitas a esta fábrica, que se llegó a conocer como una de las maravillas del mundo.  Para atraer a los mercaderes de plata y oro de Sevilla a labrar sus metales en el Ingenio, el rey daba licencias particulares para que estos pudiesen acuñar alguna cantidad de sus propios metales en cincuentines o centenes.  Hoy queda la documentación correspondiente a la gestión de estas licencias en el Archivo General de Simancas, imágenes que reproducimos a continuación como algunos de los más curiosos testimonios de la historia de la fábrica.

Aparte de su singularidad tecnológica, el Real Ingenio de Segovia funcionó con absoluta independencia del resto de las casas de moneda: era propiedad particular de la Casa Real, construido por Felipe II con su propio dinero y administrado a través de la Junta de Obras y Bosques con reglas y ordenanzas propias, a diferencia de las demás casas de moneda que fueron gobernadas por el Consejo de Hacienda. El Rey prudente utilizó el numerario procedente de su fábrica particular para el sustento de sus criados en los Reales Sitios de Segovia, Madrid y su entorno.

El famoso Real Ingenio funciona a lo largo de 282 años con los altibajos de la economía en general. En 1730 se cierran definitivamente las casas de moneda de Toledo, Granada, Valladolid, Burgos, Cuenca, La Coruña y la "Casa Vieja" de Segovia - aunque muchos de estos ya habían dejado de funcionar - y se centralizan todas las acuñaciones de plata y oro en Madrid y Sevilla y las de cobre en el Ingenio de Segovia.


Foto de la Casa de la Moneda de Segovia en 1870, un año después de su clausura definitiva.

Historia Reciente

En 1868, el Ingenio fue definitivamente cerrado junto con la Casa de Sevilla, ambos cayendo ante los continuos impulsos centralizadores de Madrid, donde en 1861 se inauguró una gran casa de moneda con maquinaria movida por vapor. El noble edificio segoviano fue vendido en 1874 y utilizado como un molino de harina hasta 1974 cuando fue abandonado y posteriormente vendido. Durante los años 1980 hubo varios intentos por parte del Ayuntamiento de Segovia para comprar el edificio a su nuevo dueño particular ya que éste mantenía el edificio abandonado y sin darle uso alguno y los deterioros en su estructura avanzaban.

Sin éxito en sus intentos para rescatar el edificio, el Ayuntamiento, con la aprobación del Gobierno Regional, inició en 1989 el proceso de expropiación que continua hasta hoy, aunque en 1995 el Tribunal Supremo de la Nación desestimó el último recurso del dueño particular. A pesar de estos trámites burocráticos necesarios, el monumento histórico languidece en total abandono hasta hoy en día mientras los políticos locales, regionales y nacionales regatean sobre la cuantía final de la expropiación y sobre quien debe pagarla. La conclusión de este proceso es necesaria antes de que se puedan comenzar las obras de rehabilitación.

Hoy, este singular monumento, obra de Felipe II y Juan de Herrera, forma parte integral del conjunto monumental segoviano declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985. Ubicado al pie del famoso Alcázar de Segovia, en la zona histórica más protegida de la ciudad, ha sido declarado Bien de Interés Cultural, siendo la muestra de arquitectura industrial más antigua aún en pie de España, y posiblemente del mundo entero.

 

Planos Históricos de la Casa de la Moneda

Sabemos según la documentación histórica, que Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II, hizo el primer plano del Real Ingenio en 1583, con la colaboración de los alemanes que habían venido de la Ceca de Hall en Tirol, para guiar la construcción de la nueva planta industrial.  No obstante, este plano aún sigue desconocido hoy en día.  De hecho, sólo conocemos cuatro planos de la fábrica, y apenas uno -el último- es del conjunto entero y guarda proporciones, los otros siendo meros rasguños para dirigir obras de reforma en los interiores de los edificios..

El plano de 1607, del edificio del patio alto,  fue dibujado por Francisco de Mora para las reformas llevadas a cabo tras un voraz incendio en la fundición el año anterior.  El plano de 1678 fue dibujado por José de Vallejo y Vivanco para sacar a subasta ciertas obras de carpintería que había que hacer en las salas de laminar, acuñar, herrería y canales, en el edificio principal del patio bajo. El plano de 1771 fue dibujado por Francisco Sabatini, del edificio anteriormente citado mas el ingenio chico al otro lado del canal, y como muestra de su idea para el reparto de usos de las salas para la implantación de la acuñación a volante.  El último de los planos conocidos, el de 1861, es de todo el conjunto industrial, guarda las proporciones correctas, y se dibujaba para acometer algunas adiciones y modificaciones en los recintos de la fábrica destinados a viviendas de los oficiales. 


1607

1678

1772

1861