EL ADELANTADO DE SEGOVIA
10 junio 2009
 
Opinión
COLABORACION
Muy segoviano
PEDRO MONTARELO SANZ

Sí esa impresión tengo -y no es de ahora-, que a los segovianos se nos da  de miedo sentirnos incómodos con los que destacan entre nosotros. Nos quejamos mucho de que nuestros jóvenes tengan que irse a estudiar y a trabajar fuera de Segovia, pero el futuro que aquí les podríamos ofrecer nunca rebasaría el color grisáceo de la "aurea mediocritas". Yo también he vivido esa experiencia del "exilio" y lo considero como una suerte que me ha permitido conocer horizontes más abiertos y respirar aires de mayor tolerancia.  Gracias a esta carencia segoviana, muchos han destacado y se han realizado profesionalmente en unas dimensiones que nunca podían ni haber soñado de haberse quedado en el coto segoviano, lejos de esta visión de jaula que tantas veces parece estar al uso aquí. Nos movemos en una especie de escenario vigilado donde nada pasa inadvertido. Conocemos a quien va a cada espectáculo y  hasta sabemos el puesto que prefiere. Ocurre en todos los campos y como "el aforo" es tan limitado en cualquier actividad, sabes que si ocupas una butaca,  estás quitando el puesto no a cualquiera sino a fulanito de tal que también quería esa butaca y se ha descuidado un minuto al encontrarse con alguien por el camino. Es posible que no diga nada, ni se queje, o te lo dirá como en bromas "¡qué suerte has tenido!" porque encima somos callados y sufridos, pero el resquemor  se nos queda dentro.   En un ambiente tan reducido, cualquier forma de movimiento, cualquier manera de destacar es advertida como una minusvaloración propia, cualquier crítica se convierte en algo personal que convierte al que destaca en competidor y sospechoso aspirante. Al faltar la distancia mínima que necesita la libertad de crítica, se confunde esta con el agravio personal. No es posible una crítica normal y abierta al alcalde  o a la concejal porque se traduce en una crítica a Arahuetes o a Claudia, por poner un ejemplo. Y lo malo de esta personalización es que así lo viven los criticados, dificultados por ambiente y educación a separar lo que corresponde a la actividad que realizan con su cualidad personal: si alguien tropieza en la Gran Vía madrileña, nadie se entera, pero si lo hace en la Calle Real de Segovia, seguro que alguien se ríe y hace sentirse ridículo al tropezante. Hace años, y la cosa no ha cambiado, el director de una emisora de cierta cadena en Segovia me decía que no veía la hora de terminar su "noviciado" de dos años en Segovia para ir a otro sitio en que al terminar el programa no se encontrase a la puerta con quien se lo había tomado como afrenta personal.

Bueno y ¿a qué viene todo este ensayo, se preguntará alguno, sobre la idiosincrasia segoviana?. No quisiera que sonara a una digresión traída por los pelos: la costumbre de averiguar el por qué de las cosas a la que me ha acostumbrado una profesión largamente ejercida ha dejado su huella y me lleva a hacer esa indagación en cualquier campo incluso en los menos próximos a la deliberación filosófica. Algunos que me frecuentan más de cerca me han oído decir hace ya algún tiempo que a partir del momento en que las tres Administraciones, estatal, autonómica y municipal, se pusieron de acuerdo, por fin, en  la rehabilitación de la Casa de la Moneda, ésta se había convertido en un de esos ámbitos de "aforo limitado". Lo que durante tantos años sólo había sido el sueño de un soñador se ha convertido en un plato atractivo. Ahora sí parece tener futuro y ahora sí interesa vincular el propio nombre, sea en el nivel político o en el cultural al desarrollo de lo que pueda significar como nuevo polo de atracción e interés para Segovia. No encuentro otra explicación al hecho de que un supuesto carácter difícil justifique la marginación del mayor experto reconocido en la historia del edificio, que recorre Europa investigando  todo lo relativo a las Cecas y que lleva el nombre de la de Segovia allá donde va. Mientras, aquí se le excluye, se le prohíbe el acceso al edificio y se veta incluso la representación en el Patronato, para  la que con acierto o desacierto -eso es un problema que compete en exclusiva a la Asociación que le respalda- ha sido elegido. Esta persona "non grata" recibió el pasado 6 de junio, en la más absoluta soledad por parte de autoridades segovianas, en Taormina (Sicilia) una de las medallas Europa Nostra en la modalidad  de "dedicación a la conservación del Patrimonio". Premio especialmente importante ya que hasta ahora esta modalidad ha estado reservada a Instituciones u Organismos.

Pues, qué bien, que reconozcan méritos otros, que aquí conocemos a las personas y su carácter y nadie nos va a dar "gato por liebre".

El pasado día 30 de mayo, junto al denostado Murray, recibía el premio "Segovianos del año"  del Centro Segoviano en Madrid, D Jesús Núñez Velázquez, nacido en un minúsculo pueblecito segoviano, del que él mismo decía que no podía imaginar otro más pobre y con mayores carencias. Hoy este pedagogo y empresario ha creado  un importante grupo de centros de enseñanza Privada de todos los niveles educativos. Además de promover más de 14 empresas, preside y dirige la Universidad privada Alfonso X el Sabio. Es Presidente de ACADE, de la Confederación de Escuelas Privadas de Europa (CADEICE) y Vicepresidente de COMEP,  miembro del Comité Ejecutivo de CEOE y miembro del Consejo Escolar del Estado. ¡Mira que si llega a tener oportunidades en su pueblo, y se queda! Y es que no hay como salir del terruño…