AGRAVIOS CONTRA LA HISTORIA DEL REAL INGENIO DE LA MONEDA COMETIDOS POR LA CONCEJALÍA QUE DIRIGE CLAUDIA DE SANTOS

Por Glenn Murray, doctor en Historia por la Universidad de Valladolid con tesis sobre la Historia del Real Ingenio, redactor del Proyecto Director Museístico para el Real Ingenio por encargo del Ayuntamiento de Segovia en 2004, exdirector técnico de la Fundación Real Ingenio, y ganador del Gran Premio Unión Europea Patrimonio Cultural / Europa Nostra 2009.

   Permítanme hacer unas observaciones entorno a la rueda hidráulica que ha construido tan generosamente la Fundación Juanelo Turriano para los segovianos.     Cuando propuse “Proyecto Rueda”  a la Fundación Real Ingenio hace cinco años, siendo Director Técnica de la misma, mi idea era construir una rueda de ensayo y meterla en el agua para estudiar medidas y fuerzas, además de ver el comportamiento de los materiales, diseño y construcción tras varios años en el agua, temas importantes que hay que estudiar y resolver antes de construir las demás ruedas.  Todo apunta a que esto sea un paso en la dirección correcta.  La rueda parece un acierto y esperamos que los ensayos den sus frutos.  Mi más sincera enhorabuena y agradecimiento a la Fundación Juanelo Turriano.


La rueda hidráulica construida por la Fundación Juanelo Turriano,
expuesta en las dependencias de la Concejalía de Patrimonio
Histórico (calle Judería Vieja) de Segovia..

    En cuanto al tríptico y tres de los paneles de la exposición que acompaña a la rueda, hay algunos errores muy graves cuya rectificación es fundamental debido a la importancia técnica y científica de algunos de los logotipos que en ellos figuran, como la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, o la misma Fundación Juanelo Turriano. 


Logotipos que figuran en la exposición.

    Estos errores han ocurrido porque la Fundación Real Ingenio, tras la intervención en ella de la Concejala de Patrimonio Histórico a mediados de 2007, no cuenta con ningún experto en la ciencia y técnica de la fabricación de moneda, los procesos industriales, ni las máquinas que forman parte de dicha fabricación, la historia del Real Ingenio de la Moneda, o la numismática en general, quedando reducido el Comité Científico desde 15 hasta apenas 4 miembros, y sin que se haya avisado por escrito a ninguno de los afectados que han sido eliminados.  Es con gran estupor que los segovianos vemos como un gran proyecto de importancia internacional, se convierta en una aspiración de barrio entre amistades de los políticos de turno, que se preocupan más por controlar ideologías que la dignidad científica de un monumento tan singular como es el Real Ingenio de la Moneda.

    Error núm.  1.  Es fundamental destacar que el Real Ingenio (ingenio grande o edificio herreriano) disponía de 5 laminadores –no 3 como se dice en el díptico y los paneles-,  desde el final de su construcción en torno a 1588  hasta 1770, tal y como consta en el plano de 1678.  Y es que hay que tener cuidado con el referido plano porque el arquitecto sólo dibujó tres ruedas, aunque abajo escribe, -y por esto hay que leer los textos del plano-: “se advierte que en esta Pieza ay cinco ruedas aunque esta traza no demuestra más de tres”.   Los datos correctos, además, están recogidos en numerosas publicaciones mías.


Detalle de la sala de laminar en el plano de 1678 (Archivo General de Simancas).


Los dos errores en el tríptico con el dibujo que transmite un concepto equivocado al visitante.


Lugar donde se citas "los 3 laminadores" en el panel.

    Este pequeño error no parece tener mayor importancia, pero así es como originan datos erróneos en torno a la Ceca, que luego son recogidos por otros autores y acaban siendo difíciles de borrar.  Esto es precisamente lo que ha pasado con el libro “Historia del Urbanismo en la Ciudad de Segovia del siglo XII al XIX” (1982), en el cual su autor hace referencia a unas supuestas ruedas hidráulicas de la Ceca Vieja (1455) que se alimentaban con agua del acueducto “para el movimiento de las máquinas”. Esta lamentable invención –que no equivocación- se ha repetido después en otras publicaciones, enturbiando a la novedad técnica-hidráulica del Real Ingenio construido 130 años más tarde.

    Error núm. 2. Volviendo al tríptico y uno de los paneles, hay que corregir otro concepto técnico que se ha introducido y que es gravemente erróneo.  Como saben los expertos en la materia, lo que deja una moneda con bordes irregulares cuando sale de la fábrica, no es que fuese acuñada a martillo o no, sino el descuido y las prisas en la preparación previa del cospel. 

 


Panel y detalles donde se da una explicación equivocada respecto a los bordes
irregulares de las monedas fabricadas a martillo.

   En Amigos de la Ceca,  acuñamos a martillo y los bordes salen perfectos, porque compramos cospeles sacados por una prensa machihembrada de una lámina de metal estirada mecánicamente.  Con el ajuste del rodillo y el constante del sacabocados, todos los cospeles son idénticos y perfectos.  Lo que recoge el dibujo de dos monedas en el tríptico y panel es una moneda de acuñación descentrada, o sea un error de fabricación que puede ocurrir también acuñando con volantes e incluso en las prensas que hoy acuñan euros.


Moneda acuñada por la Asociación Amigos de la Ceca, con uno de los cospeles que
usamos antes de ser acuñado.  Esto es un error de acuñación que puede ocurrir con
cualquier método de acuñación, aunque los cospeles son perfectos.  El Real Ingenio
de Segovia no fue fundado por Felipe II para subsanar este problema, como se
insinúa en el díptico y los paneles de la exposición.

    Los griegos y romanos acuñaron hermosas monedas, siempre a martillo, en cospeles hechos por fundición, generalmente bien centradas y casi nunca cercenadas en circulación. 


Moneda griega acuñada a martillo 300 años antes de Cristo.

    Ya en las cecas medievales existía el martillador especializado que “redondeaba” los cantos de una columna de cospeles, uno cara al otro, que habían sido previamente recortados de una plancha o lámina, estirada también a golpe de martillo.  Esas columnas de cospeles pasaban entre el martillo del redondeador y el horno de recocimiento numerosas veces en un engorroso proceso que consumía mucho tiempo, mano de obra y carbón.  Se hacia todo con gran esmero y la moneda circulaba sin ser recortada, como muestran los ejemplares hoy conocidos.


Grabado del siglo XVI en el que vemos un trabajador aplanando y estirando una
lámina de metal con un martillo, y otro sacando cospeles de otra lámina con tijeras.


Vidriera del siglo XVI en la que vemos un trabajador recortando trozos cuadrados de metal que otro va poniendo en una columna sujeta
con tenazas, golpeándola con un mazo para redondear los cantos, y un tercero recociendo los cospeles. Este proceso era muy
engorroso, consumiendo mucho tiempo, mano de obra y carbón. 

    Las famosas monedas recortadas o cercenadas -los reales de a ocho de los piratas- nacen en las Cecas españolas a mediados del siglo XVI debido a la avalancha de plata que comenzó a llegar a Sevilla en 1550, fruto del descubrimiento del cerro rico de Potosí cinco años antes. 

 
Real de a ocho de la Casa Vieja de Segovia acuñada a martillo entorno a 1556 en un cospel fabricado con mucho esmero (izda.),
y otro proveniente de la misma fábrica cerca de 1590, en un cospel preparado con prisa y descuidadamente debido a que la cantidad
de metal por procesar había multiplicado por 10, mientras que la plantilla de obreros quedaba igual (dcha.).


Página de un catálogo de monedas fabricadas enteramente a martillo de la Ceca México durante
las primeras décadas del siglo XVIII. Se estaba acuñando entonces más plata en esta ceca que
cualquier otra del mundo y los atajos que se hicieron en la preparación del cospel son evidentes.
Bastaba que la ley o fino era correcto y que la pieza irregular llevaba la estampa del troquel.

    Aprovechando las prisas que siempre tenían el rey y los mercaderes por convertir sus metales en moneda acuñada, los operarios de las cecas hicieron atajos en el laborioso proceso de la fabricación de los cospeles.  Era un problema básicamente español si comparamos nuestras monedas con las de las demás europeas de la época. Y es que en el siglo XVI España tenía apenas 7 cecas en Castilla y 3 en ultramar, para procesar enormes cantidades de metal en una moneda usada como divisa internacional.  En la región germánica entonces había mucho menos metal y varios centenares de cecas labrando unas monedas esencialmente locales, lo cual permitía una producción más desahogada y esmerada, como observamos perfectamente en piezas de estas cecas.

    Así, los bordes irregulares de monedas fabricadas a martillo, provienen de una descuidada preparación del cospel, no de la acción de acuñarlas a martillo, ni mucho menos como se enseña en el dibujo del tríptico y panel que,  junto con el texto descriptivo, muestra un concepto que no debe propagarse.  No hace falta poner largas descripciones en una exposición de este tipo, pero tampoco hay que introducir conceptos erróneos en la literatura popular respecto a algo que poco tiene que ver con la bella rueda hidráulica que se expone en la casa del Abraham Senior.  Quizás hubiera sido mejor mostrar una foto de un cuño de rodillo para enseñar cómo la rueda hidráulica troquelaba la moneda, pero esto es cuestión de expertos en la técnica y ciencia de la acuñación, tristemente ausentes en la Fundación Real Ingenio de la Concejala Claudia de Santos.  Y es que el tema de los bordes irregulares en las monedas fabricadas enteramente a martillo es la razón de ser del Real Ingenio, y por esto, todo que rodea este concepto es sumamente importante.

 


Ambas caras del díptico que se reparte en la exposición.