EL NORTE DE CASTILLA
7 octubre 2009
 
SEGOVIA

Las monedas más grandes del mundo

La Real Casa de la Moneda presentará el próximo día 14 en Segovia una colección conmemorativa del cuarto centenario de la acuñación de los centenes y cincuentines

 

Réplica en plata bañada en oro del mítico centén de 1609. / ANTONIO DE TORRE
 
Los aficionados a la numismática que además sean segovianos están de enhorabuena. La Real Casa de la Moneda acaba de lanzar una colección conmemorativa del cuarto centenario de las primeras acuñaciones de centenes y cincuentines, que tuvieron lugar en el Real Ingenio de Segovia en el año 1609. Las piezas recién fabricadas -dos de plata, una de ellas bañada en oro, y otra de oro- reproducen aquellas joyas de la numismática española que la Ceca segoviana labró en cantidades muy limitadas al objeto de utilizarlas como premios y obsequios reales y siempre contando con la autorización previa del propio rey de España para cada partida.
 
Quizá lo más importante y llamativo es que la Real Casa de la Moneda ha decidido presentar la colección en Segovia en un momento muy especial, pues coincide con la rehabilitación del Real Ingenio de la Moneda que actualmente se está llevando a cabo. El acto de presentación, al que acudirán los directivos de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, tendrá lugar el próximo día 14 de octubre, miércoles, a las 12 horas, en el palacio de La Floresta.
 
Las monedas son excepcionales. La principal reproduce el centén de oro emitido en 1609. Tiene un diámetro de 73 milímetros, sólo tres menos que la pieza original, y una aleación de plata de 925 milésimas, aunque está bañada en oro de 999 milésimas. Su valor facial es de 100 euros, pero cuesta 261 euros. El reverso es una réplica exacta de la cara del centén en el que aparece el año de acuñación, y en el anverso, el diseño ha dado cabida a la leyenda 'España 2009. 100 euros' y a la 'M' coronada de la Ceca de Madrid. Junto al escudo real del antiguo centén puede verse la marca de la Ceca de Segovia, que no es otra que el Acueducto.
 
Los centenes, es decir, los 100 escudos de oro de la época, se labraron en pequeñas cantidades durante los años 1609, 1618, 1623 y 1633. De las piezas de 1609 sólo existe en la actualidad un ejemplar conocido. Precisamente, se subastará este mismo mes de octubre en Barcelona -como ya anunciara en su día EL NORTE DE CASTILLA-, con un precio de salida de 800.000 euros, aunque a buen seguro alcanzará los 2 millones de euros, en opinión del numismático Juan Francisco Sáez, de la filatelia Doblón, que ayer ya tenía en su poder las primeras colecciones conmemorativas emitidas por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.
 
La segunda moneda en importancia es la que reproduce el cincuentín de 1609 (50 reales de plata). Con una aleación de plata de 925 milésimas y un peso de 168,75 gramos, el anverso imita con fidelidad el original. Esta moneda, que también posee un diámetro de 73 milímetros, cuenta con un valor facial de 50 euros, aunque su precio real es de 185,6 euros.
 
Los cincuentines se acuñaron, también en cantidades limitadas, durante los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II. Los primeros, los fechados en 1609, son piezas rarísimas, de ahí su valor. Posiblemente, la mayoría esté en manos de grandes coleccionistas.
 
La colección se completa con una monedita de oro de sólo 1,24 gramos de peso y 13,92 milímetros de diámetro, que posee un valor facial de 20 euros, aunque el precio real alcanza los 50 euros. Si de las anteriores, la Real Casa de la Moneda ha lanzado 6.000 unidades de cada, de la pieza de 20 euros ha emitido 12.000 unidades, a sabiendas de que se trata de una moneda más adaptada al poder adquisitivo del coleccionista medio. Las tres monedas pueden adquirirse juntas o por separado. La colección completa tiene un coste de 496,6 euros.
 
Un acontecimiento
La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre presentará en la ciudad esta colección que forma parte de su serie 'Joyas numismáticas' a propuesta de la Asociación Segoviana de Numismática y Coleccionismo, agrupación que, desde su fundación el pasado mes de febrero, está aunando a coleccionistas segovianos de todo tipo de objetos, no sólo de monedas. La Concejalía de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Segovia ha respaldado y facilitado la celebración de un acto que supone todo un acontecimiento en una ciudad que tiene en la numismática y en la acuñación de monedas una de sus señas de identidad.
El presidente de la asociación, Javier García Herrero, valora la importancia que posee la presentación porque la Real Casa de la Moneda no tiene costumbre de presentar colecciones conmemorativas fuera de Madrid. Por tanto, el hecho de que venga a Segovia, cuna de los centenes y cincuentines, tiene un valor añadido digno de destacar», asegura.
 
García Herrero califica de «bellísima» una colección de monedas que permitirá al coleccionista medio «llevarse a casa un centén y un cincuentín del mismo tamaño que los originales», lo que alivia la impotencia que produce no poder acceder a las piezas más codiciadas por las instituciones y los coleccionistas más selectos y de mayor poder adquisitivo. «Los cincuentines son, para los grandes coleccionistas y las instituciones, las piezas a cazar. Y los centenes, las extraordinarias. Pueden pasar vidas enteras sin que salga a subasta uno de estos titanes de la numismática», apunta el representante de los coleccionistas segovianos.
 
Lo que está claro es que tanto los centenes como los cincuentines son las piezas míticas que comenzaron a forjar la leyenda del Real Ingenio de Segovia, de donde en los siglos XVI, XVII y XVIII salieron las monedas más hermosas que circularon en el orbe. El numismático y experto en la Casa de la Moneda de Segovia, Glenn Murray, no duda en afirmar que los gigantes centenes y cincuentines fueron en su día las monedas «más grandes del mundo», con un diámetro de 76 milímetros. Además, sólo se labraron en el Real Ingenio, porque era la Casa de la Moneda particular del rey de España y porque una pieza de dimensiones tan grandes no podía acuñarse a martillo, que era el método de trabajo empleado en las demás cecas españolas. La fábrica de Segovia utilizaba, sin embargo, un nuevo sistema de acuñación por laminación con maquinaria importada de la ceca austriaca de Hall. Las monedas de Segovia eran por tanto circulares, con bordes casi perfectos. Murray atribuye su paternidad a Diego de Astor, que comenzó a trabajar como grabador de la fábrica en 1609. Estas joyas numismáticas no fueron realizadas para circular, sino «para la ostentación», como afirma Diego de Colmenares en su 'Historia de Segovia' de 1636.
En todo caso, ambas forman parte de la historia de Segovia y de España. Y esto es motivo de orgullo para los segovianos.
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LAS MONEDAS CONMEMORATIVAS