EL NORTE DE CASTILLA
13 OCTUBRE 2008
 
 
En los últimos ciento veinticinco años, Segovia ha vivido muchas restauraciones de monumentos. Sendos incendios destruyeron parcialmente el Alcázar de Segovia, en 1862, y el Palacio Real de La Granja, en 1918, sin contar los estragos que ocasionó un rayo en 1894 en la torre de San Esteban, que tuvo que ser reconstruida casi por completo. Tampoco podemos olvidar las rehabilitaciones más recientes que se han acometido en la Casa de Infantes y en el cuartel de la Guardia de Corps, sedes actuales del Parador de San Ildefonso. Pero la que se está ejecutando en la Casa de la Moneda es muy especial. Primero por su complejidad, y después, por tratarse de un inmueble industrial, de una de las fábricas de moneda más antiguas, avanzadas y completas de la humanidad.
 
La obra camina a buen ritmo. Un paseo por la ribera del Eresma permite contemplar ya la belleza de las cubiertas empizarradas del edificio herreriano, que ha visto reconstruidos muchos de sus muros de granito amenazados por la ruina. Pero lo más llamativo de la reconstrucción está dentro, en las salas que en el futuro albergarán el museo que muestre al mundo el funcionamiento de la antigua Ceca, dotada de los más avanzados ingenios de acuñación existente en 1586, año del inicio de la actividad de la factoría.
 
Un paseo por el interior de la Casa de la Moneda da la justa medida de la complejidad de la rehabilitación que dirige el arquitecto Eduardo de la Torre. El corazón del edificio herreriano, el que se asoma al Eresma, guarda amplias y luminosas salas donde deben recibir acomodo los talleres de acuñación de moneda y de fabricación de papel, grabado y estampado, así como los paneles didácticos y la exposición de las piezas que mostrará el museo.
 
En este ala del complejo arquitectónico, la obra está muy avanzada, pues incluso se ha procedido al cableado correspondiente al suministro eléctrico. El espacio disponible es inmenso, pero lo que más llama la atención es la luz que filtran las ventanas que se abren hacia el río por un lado y hacia el patio interior por el otro.
Los problemas han surgido, sin embargo, en el edificio de enfrente, el que está situado junto a la calle de la Moneda, muy deteriorado por el abandono y la acción corrosiva del tiempo. La intervención en este inmueble que en el pasado acogió las dependencias administrativas y la fundición de la fábrica está siendo sumamente compleja. La construcción, que se encuentra apuntalada, presenta graves problemas estructurales y ya ha precisado una actuación específica que ha supuesto un gasto añadido a los 7 millones de euros inicialmente presupuestados.
 
También está causando serios retrasos el estado del río, según ha denunciado en varias ocasiones la Asociación de Amigos de la Casa de la Moneda, por lo que urge el dragado del cauce para establecer los niveles reales del Eresma y evitar inundaciones en lo posible. Este obstáculo ha impedido, por ejemplo, realizar la excavación arqueológica en la zona del canal y en el patio de molinos, área que posee una gran importancia para el futuro proyecto desde el punto de vista científico.
 
Dos caras de la moneda
«La obra que se está haciendo es inmensa y extraordinaria, maravillosa y digna de guardar en un documental, aunque todavía no se haya filmado ninguno -comenta el experto numismático Glenn Murray, autor de una tesis doctoral sobre el Real Ingenio de Segovia y presidente de la Asociación de Amigos de la Casa de la Moneda-.
 
A pesar de que tiene vetado el paso a la obra, Murray conoce a la perfección la marcha de la misma. Por eso no duda en decir que la recuperación de la Ceca tiene dos caras, como una moneda: «Por un lado, hay aspectos muy buenos, fantásticos, que son los que deberíamos estar transmitiendo más allá de nuestras fronteras para que el proyecto tenga credibilidad; pero por otro existen situaciones que generan preocupación, que son las que deberíamos estar analizando y atendiendo dentro de casa. A Pedro Arahuetes lo recordaremos siempre como el alcalde que puso en marcha la reconstrucción del edificio, pero una vez reconstruido, hay que ponerlo al servicio de los segovianos como lugar de trabajo, ingresos e imagen para la ciudad y su sector turístico».
 
En este sentido, Murray subraya la ausencia de gestiones y la falta de dinero para el museo, que podría costar tanto como la rehabilitación: «Cuando el edificio esté terminado y vacío, cada día que pase será un día perdido, porque la obra no generará beneficios», señala.
 
Sobre el comité técnico encabezado por Alonso Zamora para la puesta en marcha del museo, Murray cree que quien debiera estar diseñando el museo es una empresa especializada y de prestigio, de acuerdo con la singularidad del monumento. Según el presidente de Amigos de la Casa de la Moneda, desde el Ayuntamiento se intenta ocultar la «grave» falta de gestión política encubriéndola con lo bien que van las obras «gracias a los arquitectos y la empresa Volconsa-Velasco».
 
El edificio herreriano, donde estaban los talleres de acuñación e irá instalado el futuro museo, es quizá la parte de la Ceca que más avanzada se encuentra tras veinte meses de obras. El añadido construido en 1951 fue lo primero en suprimirse, por lo que las techumbres han recuperado su aspecto original. En los patios se ha empezado a intervenir, pero no se pavimentarán hasta que no termine la restauración del edificio administrativo, que va más lenta de lo previsto.
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