EL ADELANTADO DE SEGOVIA
25 junio 2008
 
Recuperar la historia
TRIBUNA
Miguel Ángel Herrero

La historia no es sólo retorno al pasado, también nos ayuda a descubrir el presente. Afortunadamente, en esta ciudad dos veces milenaria se han ido depositando densos estratos de cultura, de arte y de sucesos históricos que, con justicia, la han hecho merecedora del título de patrimonio de la humanidad y que nos hablan de nuestras acendradas raíces judeocristianas. Sus antiguos edificios no son simples y mudas construcciones de piedra. Muchas calles y plazas, ahora transitadas por los turistas, lo eran en tiempos remotos por personajes renombrados y gentes del pueblo; nobles y plebeyos, menestrales y labradores. Cada rincón del recinto amurallado atesora algún retazo de la historia segoviana y no pocos son también una parte destacada de la historia de España. Al contemplar iglesias, conventos, casas y palacios; fachadas, escudos y blasones la historia recordada da vida a esos testigos silenciosos del pasado. Al recorrer la calle Real o la Almuzara, la Judería Vieja o la plaza de la Merced, la de la Rubia o la de San Facundo es fácil imaginar aquellos sucesos aprendidos en relatos históricos y leyendas. Recordando a Quevedo podría decirse que, con los ojos oímos las voces del pasado.

Así, cuando contemplamos la imponente y sencilla fábrica del Acueducto, al mismo tiempo, vislumbramos a su vera la que fue iglesia de Santa Columba (hoy oficina de turismo y, en los sesenta, café Santa Columba). Esa iglesia fue construida, según la tradición, recordando a los esclavos cristianos que trabajaban en la construcción del Acueducto, en el primer siglo de la era cristiana.

Si subimos por la calle Real y nos adentramos en el recinto amurallado, bien provistos gracias a la lectura imprescindible del libro “El barrio de la Aljama hebrea de Segovia” (recientemente editado por la Caja de Ahorros), descubriremos en tantos lugares el rico pasado de aquella comunidad hebrea que habitó la Segovia de mil cuatrocientos.

Según mi reciente experiencia, después de leer con creciente interés el libro citado sobre la aljama segoviana, uno se siente magistralmente guiado por su autor, Antonio Ruiz Hernando, a aquel lejano mundo del siglo quince segoviano. Con la ayuda de un sencillo plano turístico, el lector podrá localizar los lugares donde se hallaban las sinagogas, las madrazas destinadas a la enseñanza religiosa, el cementerio y el lugar que servía de carnicería, en el Espolón (matadero municipal hasta bien entrado el siglo pasado). Tendrá oportunidad de conocer a famosos personajes de ascendencia judía y renombre internacional como el médico y humanista Andrés Laguna. En el número 14 de la calle de la Judería Vieja podrá visitar la casa del hebreo más influyente de la aljama segoviana, Abraham Seneor.

Tal vez, para cumplir con penosas gestiones fiscales, deberá acudir a la Delegación de Hacienda, situada en el número 4 de la calle de Colón. Ese edificio con su torre almenada parecía predestinado para el uso recaudatorio actual, pues en el siglo XV fue palacio de otro judío Diego Arias Dávila, que gozó de gran relieve social, cultural y económico y llegó a ser contador del rey. Su hijo, Juan Arias Dávila fue obispo de Segovia y promotor incansable del arte y de la cultura. Por él se instaló en esta ciudad la primera imprenta que hubo en España, a cargo de Juan Parix.

En estos tiempos en los que tanto se estima los conocimientos técnicos, con menosprecio de los estudios humanísticos, es muy de agradecer la labor de recuperar y divulgar el pasado ilustre, con el rigor y el atractivo que tiene el libro de Antonio Ruiz. En nuestra ciudad hay un formidable filón para desarrollar este paciente trabajo, cuyo resultado redunda en beneficio de todos y que se suma al conjunto del nutrido acervo cultural de uno de los Estados más antiguos de Europa. Por eso, debe ser reconocido el empeño de sacar a la luz pública el rico patrimonio histórico y cultural. Felizmente, contamos con otros investigadores como el historiador Glenn Murray cuyos trabajos sobre la Ceca segoviana fundada por Felipe II ha contribuido decisivamente a su rehabilitación. Muy probablemente, el edificio industrial más antiguo del mundo. Para ese reconocimiento internacional, la Cámara de Comercio ha iniciado los trámites correspondientes ante los organismos competentes (El Adelantado, 19-06-08). La historia de la Casa de la Moneda nos habla de otra página destacada de nuestro pasado y que debería servirnos para un mejor conocimiento del presente.

Y aquí, se impone una reflexión final, ¿no sería bueno dar a conocer aún más la historia de nuestra ciudad entre los estudiantes? Especialmente, entre los más jóvenes y los que vienen de otros lugares lejanos. Esta pretensión no puede tomarse como un mero localismo al estilo que, lamentablemente, se ha cultivado en la enseñanza oficial de los últimos años, sino todo lo contrario, porque el arte, la cultura y la historia de Segovia son universales. Es esa misma estimable labor de recordar y difundir el arte y la cultura, la que hacen los guías turísticos cada fin de semana con los visitantes que buscan un encuentro con la cultura y no sólo con la afamada cocina segoviana.