EL ADELANTADO DE SEGOVIA
3 ENERO 2008
 
Un paseo por el “cinturón verde”
Tribuna
P. Martín Cantalejo

Un paseo por cualesquiera de los tramos de ese bellísimo “cinturón verde” que configura el recinto amurallado de nuestra ciudad, es una auténtica delicia y un pleno disfrute de la Naturaleza. Con la particularidad de que, en estos paseos, se descubren cuestiones muy vivas y directamente vinculadas a la configuración y a la belleza de Segovia.

He tomado los jardines del Alcázar, después de empaparme, una vez más, de las asombrosas panorámicas que desde el mismo se contemplan, como punto de partida de mi paseo, en una soleada jornada invernal, para bajar por el Pozo de la Nieve, junto a los muros de las viviendas de dos artistas de excepción, Carlos Muñoz de Pablos y el ya desaparecido Joaquín Vaquero, tan enamorado también de Segovia como cualquiera de nosotros. Y comienzan a aparecer algunas de las infinitas obras que se están realizando en Segovia, con mayor o menor acierto, porque de todo hay. Estas primeras que veo son plenamente positivas: la rehabilitación del que en tiempos fue llamado Jardín de los Poetas, junto a la muralla, y el acondicionamiento de la escalinata que desde la cuesta mencionada lleva a la Puerta de Santiago (Refugio), que discurre bajo los gigantescos castaños que adornan el lugar. Un arreglo muy necesario para facilitar el acceso a dicha puerta; apenas pasada ésta, la vista se dirige a las obras que se realizan en la Fábrica de la Moneda, muy avanzadas, al parecer, contemplación que inevitablemente trae a la memoria el nombre de Glenn Murray, gracias a cuya iniciativa y empeño esta obra se encuentra en marcha. A ver si aprendemos aquí, de una vez, a dar el mérito a quienes lo tienen y no a tantos otros que se lo buscan inmerecidamente.

Continúo el paseo junto al puente de San Marcos, que atravieso por la pasarela aneja al mismo por cuya construcción, en su momento, fue criticado el alcalde de turno, pero que con el tiempo ha resultado ser una obra previsora y absolutamente certera y necesaria, para salvar más de una vida, y máxime en estos momentos en que el tráfico rodado se ha incrementado de forma importante por el lugar.

Con los cinco sentidos hay que caminar por las estrechas aceras de la barriada para desembocar en la siempre acogedora y bien cuidada Alameda de la Fuencisla, centro de atención artística y de devociones por la presencia en ella tanto del santuario de la Patrona como del cuerpo de San Juan de la Cruz. Aquí, contemplando los trabajos de reconstrucción de las naves que varias toneladas de roca destruyeron junto al santuario, un amigo que por allá pasea también me invita a mirar la parte alta de la masa rocosa de las Peñas Grajeras para descubrir un inminente peligro. Un poco a la izquierda de la fuente que continúa manando abundante agua por sus tres caños (agua “no potable”, siguen diciendo), mirando hacia lo alto, se descubre que un gran bloque de la roca se ha desprendido, al parecer recientemente, y se encuentra apoyado sobre un amplio saliente que de momento le sirve de contención. Pero será necesario que los técnicos “echen un vistazo” al lugar, ante la posibilidad de que pudiera producirse otro desprendimiento mayor. Porque, aunque sea la Virgen la que realice los milagros, y lo fue el hecho de que no hubiera víctimas en el gran derrumbamiento, también los hombres tenemos que poner de nuestra parte lo que sepamos y podamos para que no sea preciso otro milagro similar.

Pero, aún con estos no muy gratos descubrimientos, reitero que un paseo por el “cinturón verde” de Segovia sigue siendo una auténtica delicia.