EL ADELANTADO DE SEGOVIA
16 SEPTIEMBRE 2007
 
Murray y la Casa de la Moneda
NUESTRA OPINIÓN

Cuando las máquinas comenzaron a trabajar el pasado mes de febrero en la Casa de la Moneda, el edificio de ingeniería industrial más antiguo del mundo, todos respiramos profundamente pensando que atrás quedarían décadas de problemas, enfrentamientos y polémicas en torno al citado inmueble. Lo cierto es que las obras han marchado durante estos meses a buen ritmo y ajenas a esas lamentables polémicas. Pero parece claro que ese edificio está gafado y no hemos podido cerrar el verano sin sorprendernos con la noticia de que quien en pleno periodo electoral pasaba por ser la persona adecuada para estar vinculada con el futuro de la Casa de la Moneda: Glen Murray, a quien se le contrataba en ese momento como administrativo de la Fundación Real Ingenio, institución nacida por iniciativa del Ayuntamiento para impulsar el proyecto de rehabilitación de ese inmueble, se decide ahora prescindir de él alegando que no ha superado el periodo de prueba y apuntando que su cualificación profesional está muy por encima del puesto que se le había asignado. Está claro que no se han explicado las verdaderas razones por las que ahora no se cuenta con quien en los últimos años más ha luchado por la conservación de la Casa de la Moneda, con quien es uno de los mayores expertos numismáticos del mundo y quien en su momento elaboró, contratado también por la Fundación Real Ingenio, el anteproyecto sobre el futuro museo que albergará la ceca tras su rehabilitación. Al margen de su conocida vehemencia, Murray se ha significado siempre por el amor que le profesa a esta ciudad y de forma particular a la Casa de la Moneda, con independencia de los colores políticos que mandaran en cada momento. No parece por lo tanto lógico prescindir de una persona de sus conocimientos y tirar por la borda a un experto que quiere como ninguno a este proyecto. Una lamentable polémica rodea de nuevo al edificio en un momento en el que deberíamos estar trabajando para conformar el contenido del futuro inmueble, definiendo quién asumirá el costoso mantenimiento de ese amplio espacio y previendo su utilización para otros usos, con independencia de su utilización cultural o turística, para asegurar la financiación de los elevados gastos que originará.