EL NORTE DE CASTILLA
19 ABRIL 2007
 
OPINIÓN
Sin precipitaciones
 
El Ayuntamiento y la Junta se han enzarzado en una nueva polémica que puede tener graves consecuencias a la vista de cómo andas las cosas en temas de Patrimonio máxime en actuaciones sobre un monumento calificado como Bien de Interés Cultural como la Fábrica de la Moneda donde ya han dado comienzo las obras de rehabilitación. Bien es cierto que aplaudidas tras tantos años esperándolas, pero no lo es menos que ante la importancia del inmueble deberán ser ordenadas con riguroso seguimiento previo de los trabajos de demolición que se están acometiendo estos días. Es decir, con la preceptiva supervisión del equipo de arqueólogos que se encargará de valorar qué construcciones o elementos tienen valor histórico o arqueológico; especialistas que hasta el momento no han intervenido y mientras la empresa ya ha apeado algunas construcciones en su opinión sin valor.

A la vista de precedentes bien recientes en Segovia a uno le entra cierto escalofrío pensar que en esa actividad desmedida por desmontar y derribar 'elementos sin valor' la piqueta se lleve por delante determinadas partes que deberían ser los arqueólogos los que tendrían que garantizar si tienen o no valor para ser respetados. El hecho de que el dinero para la rehabilitación esté garantizado no da patente de corso para esos arreones sin las debidas garantías y requisitos legales que establece la Ley sobre un BIC y que el Ayuntamiento y la Fundación Fábrica de la Moneda deben conocer bien. De paralizarse las obras, como adelantó la Junta, entraríamos en una dinámica controvertida y difícil: como siempre. A eso se une otro tema importante que daría lugar, igualmente, a una posible modificación del calendario previsto: el famoso colector de San Marcos sin cuyo desvío y saneamiento de la zona no será posible practicar el preceptivo estudio arqueológico para el asentamiento de la grúa necesaria para los trabajos. No sirve tampoco una solución de emergencia o paliativa. Debe ser definitiva, como parte importante de una gran obra de tanta significación para los segovianos en particular y del mundo de la cultura en general. No son pocos los organismos, entidades, expertos, etc. que vienen siguiendo con interés, incluso apoyo, el desarrollo de ese gran proyecto como puesta en valor del más importante monumento industrial de la historia de Segovia.

Por eso digo que no hace falta precipitarse. Que hay que hacer las cosas sin nervios y dejando que el equipo de arqueólogos que ha de fiscalizar los trabajos intervenga y lo haga con rigor. El precipitarse a derribar o excavar simplemente con la voluntad de acelerar el programa de obras no puede servir más que para lamentar después el que la pala se llevó por delante elementos originales de gran valor difícilmente recuperables. Las obras iniciadas deben ser respaldadas; pero tampoco las paralizaciones por celos en algún caso pueden ser buenas para nadie. La Fábrica de la Moneda precisa más de entendimientos que de desencuentros. Y esa armonía ha de sustentarse en el profundo interés que todos tenemos en que el nuevo Museo sea pronto una realidad para que el mundo le disfrute.