EL NORTE DE CASTILLA
11 febrero 2007
Vista de la Casa de la Moneda. / A. DE TORRE
 
Enamorados de la Moneda
 
MUY buena la elección del 14 de febrero para que empiecen las obras de la Casa de la Moneda. Ni San Valentín, ni nada, a partir de ahora el 14 de febrero será como mucho San Glenn bueno mártir, en honor claro de ese Glenn Murray sin el cual esta fecha tan amorosa no habría sido posible. Ese día la ciudad certificará el 'happy end' de la historia de amor-indiferencia que tiene con la Ceca desde su fundación a finales del siglo XVI

Como hay algunos que critican el 14 de febrero San Valentín como jornada inventada por los grandes almacenes, ya tienen una excusa para que en Segovia se convierta en el Día de la Casa de Moneda, o, por extensión, del Resurgimiento de las Ruinas. Porque, con todo lo que ha pasado en torno a la Ceca, el 14 de febrero será una fecha con un contenido muy simbólico, más allá de la concreción que supone la puesta en marcha de las obras. Simbólico por lo que la Casa de la Moneda, su estado, su proceso de recuperación y todo lo que a ella va asociado significa en el inconsciente colectivo de la ciudad.

Ya sabemos la ligereza con la que utilizamos la palabra 'histórico', pero el inicio de las obras de restauración de la Ceca sí podía acercarse a esa denominación, aunque solo sea a nivel casi individual, en el corazón y en la cabeza de cada segoviano, aunque solo sea por haber conseguido entre todos poner de acuerdo a instituciones gobernadas por partidos distintos, aunque solo sea por el tiempo que ciudadanos, políticos y hasta los propios periodistas hemos invertido en esta Casa de la Moneda de nuestras entretelas, aunque solo sea por el símbolo de que las ruinas, a veces, se pueden recuperar.

Sí, nada más simbólico para una ciudad, para su espíritu, que poner las bases para que las ruinas de su pasado se conviertan en promesa de futuro. Nada más simbólico que un sano empujón a nuestras esperanzas más antiguas.

Y, ya lo hemos dicho muchas veces, sería injusto no volver sacar a colación el nombre de Glenn Murray, porque verdaderamente si el 14 de febrero va a ser el Día de los Enamorados para la Casa de la Moneda lo será porque una vez una persona venida de muy lejos se enamoró de este sitio y luchó durante muchos años porque se reconociera su importancia histórica, artística y cultural, y la oportunidad que podía suponer para una ciudad que había querido hacer de la cultura y el patrimonio sus señas de identidad.

Glenn Murray, que ha servido de auténtico cancerbero de la memoria y no ha dejado de machacar, a veces hasta la extenuación de los que tenía enfrente, con los más mínimos detalles sobre el estado de la Ceca. El suyo es un ejemplo extraordinario de cómo un individuo utilizando las armas que pone a su disposición una sociedad democrática (las leyes, pero sobre todo un uso inteligente de los medios de comunicación y de la opinión pública), y una paciencia y constancia a prueba de todo, es capaz de movilizar a una sociedad (aunque no tanto como hubiera deseado, sin duda) y finalmente a una clase política hasta el punto de conseguir su objetivo. Tal vez esa convicción está más arraigada en las personas que vienen de una sociedad tan individualista, abierta y consciente de sus derechos como la norteamericana. En todo caso, el resultado está ahí, tangible a partir del 14 de febrero, este día de los enamorados en el que Segovia celebrará por todo lo alto su amor de cuatro siglos con la Casa de la Moneda.