EL NORTE DE CASTILLA
14 septiembre 2006

OPINIÓN
Falsa moneda
MIGUEL VELASCO/

 

UNA vez más se produce en Segovia un claro ejemplo no se si de desinterés, despreocupación, insensibilidad o ratonería que deja al descubierto carencias importantes de la gestión de gran calado que debería aplicarse en determinadas situaciones frente a programaciones insustanciales y anodinas que distraen tiempo, esfuerzo y dinero. En esta ocasión habré de referirme a la situación -a mi juicio grave- derivada del alejamiento de Glenn Murray del proyecto de rehabilitación de la Casa de la Monada. Más que un alejamiento físico poniendo por medio miles de kilómetros y polvo en las zapatillas hay que pensar en el distanciamiento afectivo. Y digo afectivo porque de otra manera nadie hubiera sido capaz de luchar lo que ha luchado Murray por ver hecha realidad la puesta en marcha de tan importante Ingenio. En su actuación el numismático, nacionalizado con alborozo ciudadano español, ha dejado patentes muestras del imponente esfuerzo realizado para llegar a donde ahora está el proyecto. Sólo con un tesón titánico pueden recorrerse los tortuosos caminos de la Administración que ha recorrido Murray. Pero cuando todo parecía que la lentísima y no exenta de pedruscos tramitación formalista a Murray no se le ha renovado el contrato de trabajo que le vinculaba al proyecto. Los argumentos que se han dado como justificación de la situación han sido una carencia miserable de fondos que respaldara esa permanencia. Increíble. Cuando en esta ciudad se gasta tanto dinero en vanidades y en actividades que pretenden tildarlas con un marchamo de cultura parece cuando menos inadmisible que se regateen unos cuantos fondos para mantener en su sitio el hombre que (como ha demostrado) puede finalmente impulsar la rehabilitación deseada de un monumento histórico que es necesario conservar en pie y activo. Inaudito. Otro día entraremos en el tema de los suelos, dietas, frecuentes viajes al extranjero y otros dispendios que merman las arcas hasta dejarlas tan exhaustas como para no poder suscribir un contrato más que justificado.

De todas maneras el punto muerto en que parece encontrarse el proyecto debido a una cierta controversia entre la Junta y el Ministerio debe ser urgentemente subsanado y reiniciarse los trámites finales de adjudicaciones de obras o los puntos que haya que limar para que el edificio reciba las atenciones precisas de urgencia antes del azote del crudo invierno segoviano que pueda derrumbarlo definitivamente.

Por lo que se ha dado a conocer a la opinión pública las cuestiones que vienen frenando el inicio de las obras no parecen insalvables. Es más, a juzgar por las distintas versiones oficiales lo que parece es que sobra dinero. Si, por otra parte, el retraso puede venir inducido por una cuestión de celos, lo que se impone con urgencia son reacciones de buena voluntad y un ejercicio de claras intenciones que demuestren la confianza en el proyecto. Eso es lo primero. Y por lo que se viene deduciendo alguien no parece ser muy generoso en esa disposición. Sería imprescindible, como primera medida para salir de la uvi en que se encuentra la Casa de la Moneda, la recuperación de Murray.

Desentenderse del problema es más que probable que pueda conducir a la congelación de la rehabilitación y la consiguiente desaparición de un importantísimo testimonio. Lo cual, por otra parte, no sería extraño. No es la primera vez. Pero a nadie se le sonroja la cara.